Los humidificadores son una serie de aparatos cuya función principal es proporcionar un equilibrio en la humedad del ambiente por medio de diversos sistemas. Todos esos sistemas buscan que el agua regrese al aire en forma de vapor, ayudando a evitar cierto tipos de trastornos ocasionados precisamente por la exposición a la falta de humedad, fundamentalmente en vías respiratorias, ojos y piel. Esto por supuesto redunda en la salud de las personas del lugar.

La sequedad en el ambiente se da por muchas razones. En época de invierno, cuando más uso se le da a la calefacción el aire tiende a secarse por el calor producido. A menos agua, menor humedad. A menor humedad, empiezan a aparecer complicaciones. Por ello, es importante saber mantener el equilibrio adecuado de humedad en la habitación para evitarnos cierto tipo de trastornos.

Existen formas de mantener y regular la humedad en un entorno. Una de ellas son las plantas. ¿De qué manera las plantas pueden contribuir a este proceso? Como todos los seres vivos, las plantas necesitan agua para sobrevivir. Gracias a su proceso de respiración, éstas absorben el agua de sus raíces y las transforman. Liberan el agua en forma de vapor muy pero muy sutilmente. Tengamos en cuenta que el problema de falta de humedad lo tenemos en nuestras casas o departamentos. En un parque no hay este tipo de inconvenientes, salvo por supuesto los días de mucho calor, pero a las horas la situación se regulariza por la propia naturaleza.

Existe del mismo modo otra forma de ayudar a mantener la humedad en el ambiente en una habitación: ¡agua! Simplemente, dejar recipientes con poca profundidad sobre radiadores o fuentes emisoras de calor, como la cocina, pueden ayudar a mantener humedad en el ambiente, ya que con la exposición al calor, poco a poco, esta agua irá vaporizándose y se integrará al aire. Hervir agua es una forma rápida también de conseguir este efecto: el vapor del agua desprendiéndose de la cocción es ideal para este proceso.

La temperatura contribuye también a la regularización de la humedad. La constante es: habitación caliente, menos humedad. Así que dependiendo del lugar donde se viva, dejar de usar o disminuir el uso de la calefacción es una opción a considerar si se quiere mantener un control de humedad.

Aunque poco práctico, se puede tomar un aspersor y rociar agua en la habitación, obviamente debe ser uno que tenga la capacidad de rociar un chorro lo más fino posible. Otra opción es colgar ropa húmeda. Con el paso de las horas, esa prenda especialmente si está en una ventana, irá desprendiendo agua en forma de vapor de forma casi imperceptible que irá añadiendo humedad a la habitación.

Aunque todos los métodos anteriores pueden ayudar a contribuir a regularizar la humedad en un ambiente, no garantizan del todo que este proceso se cumpla. Por ello se han desarrollado métodos más rápidos y eficaces de aumentar la humedad en las habitaciones del hogar. Los humidificadores cuentan con los procesos adecuados para proveer de agua al ambiente de forma fácil y rápida, sin tener que recurrir a remedios engorrosos o poco prácticos. Simplemente llenar el contenedor con agua, conectar, esperar unos minutos y empezar a disfrutar de los beneficios que otorgan.

Hay que saber escoger qué tipo de humidificador es el más indicado para usted. Para ello debe considerar dónde se usará y las dimensiones de la habitación. Por ejemplo, una habitación pequeña no debería tener un humidificador grande, ya que saturaría demasiado rápido de humedad el espacio y comenzaría más bien a crear problemas, ya que exceso de humedad contribuye a la aparición y proliferación de bacterias y hongos en cualquier tipo de superficie, empeorando la situación al crear focos de infección que atacarían en primera instancia a las vías respiratorias.

También debe considerarse las personas en el espacio. No es lo mismo adquirir un humidificador para una habitación que para la sala de estar, por ejemplo. Para la habitación donde descansamos es preferible un humidificador por ultrasonido, el cual funciona casi al instante, cuenta con reguladores y es completamente silencioso. En cambio, para espacios más grandes y activos, un humidificador de vapor caliente que trabaja hirviendo agua podría ser el más indicado: no hace falta que comience a vaporizar al instante, es seguro porque siempre está visible (especialmente con los niños) y pueden llegar a añadirse fragancias que contribuyan a aromatizar todo el ambiente aparte de regularizar la cantidad de agua en la habitación en el aire.

 

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